Lo ecológico, biológico y orgánico es sinónimo de un cultivo exento de productos químicos sintéticos

y perjudiciales para nuestra salud así como para el planeta.

 

Cuando se buscan ingredientes limpios y libres de transgénicos (OGM), se hace no solo por salud sino

también se buscan porque queremos es cuidar el medio ambiente y respectar la naturaleza.

La Garantía de que es libre de transgénicos, que respeta el medio ambiente y que ofrezca la fiabilidad

de esa calidad, es contar con los sellos, logotipos que acreditan que lo que estamos adquiriendo,

es realmente ecológico y afín a nuestros ideales y principios.

 

Sin embargo en el mundo de la alimentación, suplementación e incluso cosmética orgánica, podemos

encontrarnos con varios y distintos sellos en un mismo producto, que por desconocimiento o

ignorancia, ni sospechamos que reflejan mucho más que únicamente un origen ecológico. Reflejan

también, una filosofía de vida.

 

 Por ejemplo en un producto, si además de ver el sello ecológico, vemos el sello Halal o Kosher,

nos viene inmediatamente a la cabeza el concepto de religión, ¿verdad? 

Pero, ¿qué hay del concepto antropológico? ¿Qué significado tiene? 

 

¿Sabías por ejemplo, que los jabones con sello Halal no solo son ecológicos, sino que se fabrican

solo con agua de manantial viva, exclusivamente en primavera porque es cuando fluye? ¿O que

también abarca la banca verde, el bienestar animal, productos financieros sin ánimo de lucro,  la

bioconstrucción específica en base a su saneamiento, textil y turismo ético?  De hecho Halal

significa “lo permitido, saludable y ético”, lo contrario de Haram.

 

                                

 

Por supuesto en los suplementos Solgar, se garantiza que las cápsulas blandas que suelen llevar

aceites vegetales ricos en omegas, no están hechas a base de gelatina procedente del cerdo sino

que son siempre de origen vegetal. Quedan además prohibidos los aditivos químicos E-442, E-470,

E-483, E-542 y los de procedencia animal, lo que los convierte en totalmente aptos para todo

vegetariano y vegano. También ponen especial atención a la contaminación cruzada por lo que

el transporte de las materias primas está regido por normas estrictas de higiene.

 

Algo que tiene muy en común también con el sello Kosher, que significa “lo adecuado”. Su certificación 

asegura que todos sus ingredientes son cuidadosamente supervisados desde su inicio, y que respetan

unas normas higiénicas estrictas en cada uno de los procesos de producción.

 

En la alimentación y suplementación, colectivos como vegetarianos e intolerantes a la lactosa

son grandes consumidores mundiales de alimentos Kosher Parve. Frutas, verduras y granos son

siempre revisados para detectar una mínima presencia de pequeños insectos y larvas.

 

También existe un extremo cuidado en el uso de utensilios, para evitar cualquier posible contaminación

alimentaria, así como de aromas y sabores entre sí, representando una certificación de máxima purificación

e higiene. Pero además, es sinónimo de responsabilidad social corporativa, es decir que contempla el

salario justo, la transparencia empresarial, también el bienestar animal, así como el descanso y la

conciliación familiar, entre otras cosas…

 

Como vemos, detrás lo ecológico tienen cabida certificaciones que a día de hoy, siguen yendo más

allá de la alimentación, que representan una sabiduría milenaria y filosofía de  vida que viven en

sintonía con su entorno, respetando el bienestar de nuestra tierra y volviendo a las raíces de lo natural,

es decir, de lo auténtico.

Aprendamos del pasado, para vivir un mejor presente…

 

Fuente: Bio Eco Actual