Alivia el dolor menstrual de forma natural

 

La menstruación es algo normal y totalmente natural, que forma parte de la vida de una mujer. Muchas veces viene asociada a un malestar físico, que puede mitigarse siguiendo unos sencillos consejos

La menstruación aparece cuando se desprende el endometrio, la membrana que reviste el útero y que recoge el óvulo a la espera de que éste sea fecundado. Si ningún espermatozoide llega a lograrlo, este revestimiento no es necesario y el cuerpo lo expulsa, poco a poco, junto con una pequeña cantidad de sangre, a través de la vagina.

 

El ciclo se inicia por la acción de hormonas presentes en la sangre, que estimulan a los ovarios. Cada mes, las hormonas actúan sobre un óvulo para que madure. Es decir, se vuelva fértil para ser fecundado y desarrollarse, y así dar lugar a una nueva vida. El ovario también produce hormonas por sí mismo, sobre todo estrógenos y progesterona, que hacen que el endometrio se vuelva más grueso. Hacia la mitad del ciclo menstrual, catorce o quince días antes del siguiente periodo, el ovario libera el óvulo maduro en un proceso llamado ovulación. Este huevo pasa a través de la trompa de Falopio hasta el útero. Si el óvulo se une a un espermatozoide en su camino hacia el útero, se produce la fecundación y el consiguiente embarazo. Si no es así, simplemente lo expulsa.

 

Más o menos el 50% de las mujeres sufre dolor menstrual. De éstas, un 10% describe este síntoma como severo (en un tercio de las mujeres estas molestias impiden desarrollar una vida normal durante esos días). El dolor se inicia entre una hora y un día antes de que comience la menstruación y puede prolongarse durante 24 horas. Es lo que se conoce como dismenorrea.

 

Aparte de los dolores menstruales, se pueden tener otras muchas molestias: distensión abdominal, cólicos intensos y frecuentes, dolor por debajo de la cintura que puede irradiarse a la parte baja de la espalda o las piernas, irritabilidad, aumento de peso, retención de líquidos, dolores de cabeza, náuseas, diarrea, estreñimiento, micción frecuente y, en ocasiones, vómitos. Suelen formar parte de lo que se conoce como “síndrome premenstrual”.

En algunos casos, el dolor puede ser resultado de otro proceso y se conoce como dismenorrea secundaria. Es importante en primer lugar, ir al ginecólogo a realizar una revisión periódica y que descarte ninguna anomalía física.

 

Tratamientos naturales
Son muchas las ayudas que podemos encontrar a nuestro alrededor, para aliviar los dolores menstruales, sin tener la necesidad de recurrir a los medicamentos.

La alimentación influye en las hormonas, por lo que es muy importante seguir una dieta adecuada. La cafeína y las grasas saturadas estimulan la liberación de prostaglandinas nocivas. Por el contrario, los ácidos grasos esenciales son necesarios para producir prostaglandinas beneficiosas, que las neutralizan. Las comidas picantes también pueden desencadenar dolor por lo que, una semana antes, se deben evitar.

Se ha visto que el tabaco está asociado a una mayor frecuencia de síntomas y alteraciones menstruales. Es recomendable dejar de fumar (e incluso alejarse de ambientes expuestos a tabaco) si existe dolor menstrual importante.

 

Por supuesto, existen diferentes plantas que pueden ayudarnos.

Angélica: Contiene fitohormonas, capaces de provocar un equilibrio y buen funcionamiento de las hormonas femeninas, de tal forma que tienen la capacidad de regular la función de la matriz a largo plazo.

Salvia, caléndula y verbena: Se caracterizan por su reconocida acción reguladora menstrual y favorecen el equilibrio hormonal.

Artemisa: Además de ser una gran reguladora de la menstruación, tiene un efecto depurativo y estimulante.

Aquilea (o milenrama): Reduce la ansiedad y la irritabilidad. También, como aceite esencial, contrarresta los dolores convulsivos en el vientre y la hinchazón, así como los dolores lumbares.

Espliego (o lavanda): Tiene una probada acción sedante sobre el sistema nervioso central y estimulante de la menstruación.

Borraja y primrose (onagra): Muy rica en ácido gamma-linolénico y precursora de las prostaglandinas E1, encargadas de la regulación hormonal y la relajación del útero.

Hinojo: Su aceite esencial activa la menstruación y atenúa las posibles flatulencias y dispepsias (digestiones laboriosas e imperfectas).

 

Es recomendable mantener los niveles adecuados de vitaminas y minerales. El organismo necesita vitamina B6 para producir prostaglandinas beneficiosas. Las vitaminas B6, B1 y B12 reducen significativamente el dolor menstrual. La vitamina C, por su efecto antioxidante, ayudará a mitigar el dolor menstrual, al igual que la vitamina E. El magnesio actúa como relajante muscular y el zinc también favorece, del mismo modo que el magnesio y la vitamina C, la conversión de los omega 3 y omega 6 en prostaglandinas beneficiosas. Los ácidos grasos omega 3 son nutrientes esenciales, al proporcionar la materia prima necesaria para la producción de las hormonas. Un buen complejo de multivitaminas y minerales ayudará a reducir el dolor menstrual.

 

El ejercicio promueve la liberación de endorfinas, que son analgésicos naturales. La actividad física debe cumplir necesariamente una serie de requisitos en cuanto al nivel de intensidad, duración y frecuencia. Pero, posiblemente, la condición más básica que ese programa de ejercicios debe cumplir, para obtener unos resultados adecuados, es la regularidad: es mucho más indicado el ejercicio regular que la práctica ocasional. Y por supuesto, tiene que estar supervisado por un profesional de la actividad física.

 

Por su parte, el masaje abdominal ayuda a reducir los calambres menstruales. Los aceites esenciales de romero, salvia o ciprés ayudan a tolerar mejor el dolor. Podemos colocar una mano sobre la otra, con los dedos hacia abajo, en el ombligo, y moverlas en el sentido de las agujas del reloj alrededor de la cintura. Otra técnica sería poner las manos debajo de las costillas, masajear y arrastrar las manos hacia la pelvis. También es recomendable, con los dedos de ambas manos, masajear el abdomen en el sentido de las agujas del reloj, rodeando el ombligo.

Fuente Revista mi herbolario