El sistema inmunitario es la defensa natural del cuerpo contra las bacterias, virus, gérmenes… se encarga de detener o eliminar organismos infecciosos o cuerpos extraños que se introducen en el cuerpo humano. Cuando nuestro cuerpo es invadido por dichos gérmenes o sustancias desconocidas, dicho sistema reacciona y comienza a fabricar sustancias químicas encargadas de destruirlos.

Los colegios y centros de trabajo son zonas de cultivo de estos  microrganismos, que se extienden de forma asombrosa y atacan sobre todo a los mas pequeños cuando comienzan su nuevo curso en guarderías o colegios al igual que nos atacan a los mayores en nuestros centros de trabajo, la diferencia es que nuestros pequeños tienen  un sistema inmunitario mas vulnerable porque no les ha dado tiempo de  “aprender a defenderse”.

 

¿Qué podemos hacer?  

Lo fundamental, cuidar nuestra alimentación.

La alimentación es un factor muy importante en relación con el sistema inmunitario. De hecho, existe una relación directa entre ambos, ya que si ésta es inadecuada o insuficiente se produce una caída de las defensas. Por el contrario, si es equilibrada y completa ayuda a mantenerlo en forma e incluso a fortalecerlo.

  • Realizar una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Tomar, algunas plantas medicinales  o complementos alimenticios  que ayudan a reforzar la inmunidad
  • Dormir el suficiente número de horas favorece el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
  • La actividad física es importante pero sin exceso
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, ya que éste es uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.

Nutrientes directamente relacionados con el sistema inmunitario:

  • Vitamina C: El  déficit de esta vitamina hace que ciertas células encargadas de la destrucción de microrganismos (células fagocíticas) no pueden dirigirse hacia los microrganismos para digerirlos y destruirlos.

-Fuentes alimentarias: Naranja, limón, kiwi, mango, piña, caqui, melón, fresas,  pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, hortalizas en general.

  • Vitamina E o ácidos grasos: Estudios en humanos han demostrado un aumento de la respuesta inmune después de administrar vitamina E.

-Fuentes alimentarias: Aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero, aceites de oliva (principalmente el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde,  frutos secos,  grasas saludables en general (tienen un papel fundamental en nuestro organismo, por ejemplo, el omega 3 es un potente antinflamatorio, al contrario que las grasas saturadas (carnes rojas, embutidos, bollería…) que reducen la respuesta inmunitaria.

  • Vitamina A: Representa un papel esencial en las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas

-Fuentes alimentarias: Hígado, grasas lácteas (mantequilla, nata), huevo y lácteos completos.

-Fuentes alimentarias de betacaroteno (cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A): Verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y ciertas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón)

  • Vitaminas del grupo B: La deficiencia de ácido fólico suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos.

-Fuentes alimentarias: El complejo vitamínico B aparece en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos).

  • Los minerales, al igual que las vitaminas juegan un papel importante gracias a su capacidad antioxidante.
  • El zinc es uno de los más importantes y su carencia da lugar a infecciones, enfermedades autoinmunes y baja cicatrización de heridas (se encuentra en germen de trigo, pipas de girasol, frutas secas,  legumbres, gambas, langostinos, huevos y quesos maduros).
  • El hierro (legumbres, frutos secos, carne, pescado, huevos, perejil…), el selenio (marisco, setas, huevos…), el cobre y el magnesio (chocolate sin leche, frutos secos, legumbres, fruta seca, gambas, perejil…) son esenciales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Plantas medicinales y complementos nutricionales:

  • La papaya fermentada, estimula el sistema inmunitario y fortalece las defensas naturales además de ser un poderoso antioxidante.
  • La equinacea: ayuda a purificar la sangre y a renovar los tejidos. La equinacea se considera uno de los mejores antibióticos naturales por su capacidad para estimular el sistema inmunológico, produciendo más glóbulos blancos.
  • El ajo y el tomillo, ayudan a destruir microrganismos.
  • El jengibre y el romero ayudan a fortalecer el organismo en períodos largos de mala salud y estimulan el sistema inmunológico.
  • Los probioticos: mejoran la salud intestinal y el sistema inmunitario

 

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